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Mostrando entradas de 2011

El cierre húmedo de tu sexo

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Pero estoy atado. Escucho esta triste melodía como un preso entre los barrotes de tu impasibilidad al negarme tu imagen en la soledad de mi habitación. Todos terminan por acostumbrarse a las dependencias vacías del recuerdo. Como un carroñero me aferro a lo poco que aún poseo. Tú tendrías el pasaje a la isla desierta de mi deseo en forma de cuerpo joven ensortijado como una serpiente sobre un sofá de invierno. Mientras, una diminuta cámara tortura al reo. Mi pobre patrimonio, un puñado de palabras que arañan la superficie de tu impasibilidad. Posees la certeza de un poder que, de ser ejercido, te llevará al lado oscuro de los condenados por el exceso. Naturalmente hambriento de imágenes más allá de la mente o los hechos. Decirle a un sediento que bebiendo en un oasis va a disfrutar tanto que no va a querer volver al desierto es asesinarle despierto: Irrigar un erial vacío con el espejismo de lo incierto. Podrías crear una instantánea. Tal vez una en donde el objetivo pudiera contemplar...

Amor eterno

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A aquellos que creen en el "amor eterno", tal vez les sorprenda esta forma alternativa de entender dicha eternidad: "El amor es algo que muere. Y cuando muere se pudre, pero puede servir de humus para un nuevo amor. De modo que aquel amor ya muerto continúa viviendo una vida secreta en el nuevo amor, y así nos hallamos con que el amor es inmortal." Par Lagerkvist. El enano.

Sexo telefónico

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Tener sexo telefónico es peligroso porque se puede correr la voz.

Algunos poemas de Philip Larkin

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Pesada de flores, la cabeza Pesada de flores, la cabeza Para siempre en torno a una cama sin tormentas Manos que el corazón podría gobernar Estarán al final por oscuras manos compuestas Cada sentido regocijado Disperso hasta el silencio El sol lo arrastra lejos. Y todos nuestros recuerdos espléndidos Escapan lejos de la inquietud de la estación Para recostarse sobre la faz de la tierra Que le diera nacimiento. Como manzanas caídas, han perdido Su dulzura al golpearse, Y luego marchitan. Si las manos pudiesen liberarte, corazón Si las manos pudiesen liberarte corazón ¿Adónde volarías? ¿Lejos, lejos de todo, de toda parte Terrestre bajo el cielo correntoso Te volverías desolado? ¿O cruzarías Ciudades y montañas y mares Si las manos pudiesen liberarte? Yo no erraría mi juicio Mientras pudiera correr A través de campos y socavados valles, tomar Todas las bellezas bajo el sol Aún en definitiva pérdida: No encontraría ni una cama, ni un brazo tendido Donde descansar mi cabeza. Esta es la pri...

Arpegio de peces extraños

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Pasó hace unas diez horas. Salimos precipitadamente hacia el hospital porque papá estaba siendo reanimado de un paro cardiaco. Mi hermana iba en el coche conmigo, muda, pálida, sacudida como el margen de una orilla por el tumulto de una estampida. Le pregunté si podía poner una canción de Radiohead. "Arpegio de Peces Extraños" comenzó a sonar y, por primera vez, aquella música no escapó de mí. Cada sonido latía con fuerza en mi mente. Las letras parecían querer decir lo que mi padre no pudo: "Es cierto, todo el mundo se marcha, si tiene la oportunidad". Cuando alguien cercano nos deja, tenemos que confrontar nuestra propia mortalidad. Tenemos que asomarnos al vacío. Mientras, esperamos aquí, mirando el granizo de los hechos golpear a la vida, deformarla poco a poco, erosionando los corazones hasta el día en que el amor sea lo único que nos quede. Finalmente, papá no lo hizo. No se fue. Supongo que en lugar de eso, resistió la caída, cogió impulso golpeando el fondo ...

Pasaban cosas

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Pasaban cosas. Siempre estaban pasando cosas. Pero casi nadie se daba cuenta. Un día, en el río, Rupert miró la oscura corriente y notó cómo desde el agua, ocultos por una sombra opaca, los ojos de las burbujas grises miraban a los hombres. Otro día se escondió astutamente para espiar a las veletas, que, aprovechando el opaco velo de la noche cerrada, abandonaban los tejados para señalar clandestinamente destinos que jamás conocería el hombre. Descubrió que los objetos inanimados poseían vida. Lo único que ocurría era que los seres humanos eran demasiado torpes y estúpidos para entender sus movimientos; para comprender que no hay una sola verdad, sino múltiples, y que a veces, creer que sólo existe una senda para llegar a tu destino es la manera más efectiva de perderse. Las personas solían extraviarse en lo sencillo, ¿cómo pedirles pues que se dieran cuenta de la realidad que subyace tras montañas de estupidez y mentira? Pero Rupert era distinto. Siempre lo fue. Tenía el don de una p...

El problema de Pitágoras

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Pitágoras estaba con un problema y no conseguía resolverlo. Además no paraba en su casa. Su esposa, Enusa, se aprovechaba de la situación y copulaba con cuatro paletos del pueblo vecino. Un día, Pitágoras, cansado, volvió más temprano a su casa y encontró a Enusa en flagrante acción y mató a los cinco partícipes de la orgía. A la hora de enterrarlos, en consideración a su esposa, dividió el terreno por la mitad y en un lado enterró a la esposa. El otro lado lo dividió en cuatro partes y enterró a cada pueblerino en un cuadrado igual; de esa forma los cuatro ocuparon un espacio idéntico al que estaba enterrada su esposa. Subió a la montaña al lado del cementerio para meditar y, mirando desde la cima hacia el cementerio, encontró la solución a su problema. Era obvio: el cuadrado de la Puta Enusa era igual a la suma de los cuadrados de los catetos.

Cohen Dixit

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“Lo único necesario para ser generalmente amado, era publicar las propias ansiedades. Toda empresa capital de arte es un calculado despliegue de sufrimiento.” Leonard Cohen.

Refundando el capitalismo

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El ladrón del tiempo

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No puedo creer en qué me he convertido. Mi conciencia pecuniaria necesita un justificante de pago. Mientras, mi corazón se declara insolvente. Es la crisis. Claro. ¿Qué va a ser si no? Hoy no nos quedan domingos por la tarde, ni conciencia social, ni agravios, ni deseo, ni tristeza ni multas de tráfico. Bueno, puede que multas sí. Para no olvidar el altruismo de circunvalación; el voluntariado de extrarradio. Para permitir apurar un poquito más el legado de Midas en los ayuntamientos. Cuando entro en los servicios públicos, según meo, un tipo entra en un retrete, echa el cerrojo y se pone a hablar. Parece una conversación. Un largo parlamento. ¿A quién o qué le estará hablando este filisteo? Lo normal es pensar que le estará hablando a su canario, pero no. Le habla a su soledad, que se ha vuelto una grande y libre, como la crisis. Como el desespero de una mosca tratando de huir de un pastel de merengue. Este es el fango en que nos solazamos. En un mundo desolado, carcomido por el amor ...

Existe una alternativa a la masturbación, pero habla demasiado

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No me gusta esa chica. Tiene nariz de cocainómana. Así, con las aletas de la nariz muy ensanchadas. Como pequeños cráteres. Me da repelús. La otra no está mal pero es rumana o estonia o de no sé dónde. Señoritas que se quieren casar por los papeles. Hay una sudamericana bastante guapa. Chiquitita. Tiene novio pero está abierta a conocer gente. Nunca se sabe. El problema es que cada vez que leo las cosas que pone en su perfil, un escalofrío me recorre el perímetro escrotal. Ella es ultra católica y da gracias a su "diosito del alma" todos los días por ser tan bueno con ella. Da gracias por tener unos amigos tan geniales. Por tener una familia tan unida y santa. Por tener trabajo. Joder. Tira para atrás. Me pregunto si cuando su novio se cuaja en el sofá viendo la peli del viernes noche, le da gracias por ese hedor a putrefacto tan generoso y duradero. Así pierdo yo el tiempo. Eso cuando no me quedo atocinado, vislumbrando el infinito en las pelotillas de la alfombra o la trasc...

Confesiones de un gusano

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Sentado en la acera mojada, echo un cigarrito. Espero. Observo al gusano que sale cuando llueve, cuando se dejan caer las gotas como bombas sobre Berlín. Gusano gordo, lento, viscoso. Tan frágil, tan silencioso. Me gustan los gusanos, tan próximos a la nada y sin embargo tan reales. Aún queda tiempo y todo puede pasar, pero la promesa de renacer, de la crisálida, ondea en la sombra de tus retorcimientos. No importa el gusano, sólo el flamígero tumulto del viento. El horror de vivir en lo sucesivo. Como siempre, está todo listo. Sólo falta la víctima. Pito, pito, gorgorito… Por eso me zambullo en la noche despeinada. Por eso enumero los cuerpos que encuentro en la fosa común de la vida. Como un funcionario del tercer Reich durante el recuento. Elijo a alguien. Aniquilo el libre albedrío, como un boleto de lotería obsoleto. Parado frente a la discoteca, presiento una víctima. De nuevo, vuelve a pasarme. Siento que tengo que hacerlo. Siento que es ella. La elegida. Me carcome el impulso: ...

Cazando

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Periodo Magdaleniense. Cae la tarde en Altamira. El joven Ugu deglute su desdicha. Ñara no quiere. Eso da a entender. Sutilmente. Gruñidos guturoides mediante. Si se pone pesado, pellizcándole el triángulo boscoso del pubis con un pico de garza o seccionándole una tetilla con un aparejo de sílex. ¡Menudo carácter! Qué hacer. Sin tele. Sin fútbol. Sin Internet. Sin cerveza. Sin deudas, con lo entretenidas que son. ¿Por qué no querrá? Contempla el prado melancólicamente. Imagina miles de criaturas, pequeños animalillos, roedores, mamíferos ungulados, insectos, todos ellos dale que te pego, cruje que te cruje, soslayando el tedio. Algunos apenas mayores que una mota de polvo, pero todos dotados de una providencial capacidad para el jinque. Y él allí, asuetoso, pelando la pava. El cuello de pavo, más bien. Se sacude la comadreja entre lágrimas de incomprensión. Es tanto el deseo y tan paupérrimo el consuelo manubrial. Se aburre. Juega un rato a hacer chispitas con dos pedrolos de pedernal....

Salvo en éste caso

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Katy da a luz a dos mellizos, uno negro y otro blanco. Y Koné piensa en asesinar a Katy. Tan vulgar es. ¡Ay la vida, qué reveses tiene! La de veces que se habrá contado la clásica broma del tipo blanco que es corneado sin saberlo y cuando nace el retoño se descubre el pastel. De chocolate. Y ahora lo mismo, pero al revés. En este caso al revés, porque Koné es negro. De Liberia. Y su pastel es merengue: un bastardo del Real Madrid. Hay que joderse. Koné que tanto ha vivido, que tanto miedo ha visto refulgir como vómito de bulímica en las pupilas de sus víctimas. Koné fue mercenario. Participó en conflictos armados. Por dinero, claro. Irak. Antigua Yugoslavia. Colombia: su programa estatal contra los cárteles. Finalmente, Costa de Marfil. Conculcó derechos humanos. Dificultó el derecho de autodeterminación de los pueblos. Reprimió manifestantes pacíficos. Masacró población civil. Con desdén. Como quien libera un pedo silente sobre el suave lino de un cojín terso. Como quien aplasta una h...

Soy una marioneta en una cuerda solitaria

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Soy una marioneta en una cuerda solitaria. Olvidada. Colgado de una estrella intermitente acaricio en mi mente tu recuerdo. Mientras naciones enteras se declaran la guerra como buenos hermanos y el dinero gobierna al mundo, como la mierda al moscón cojonero. Mientras el sistema agoniza y nosotros lo prefiriéramos bien muerto. Hoy, que los niños de ocho años tienen cuenta de Facebook, de Twitter. Hoy que viven umbilicados a su iPod, iPhone, iPad, mientras yo oscilo en mi juguetona memoria la peonza de mi pasado. Las chapas. El yoyó del tiempo franqueado. Luego, frente al espejo, contemplo al homúnculo gris que vuelve al trabajo vestido de fracasado. Hoy que el tercer mundo es veinte veces el primero, pero seguimos exprimiéndolo como un pomelo. Hoy que ni la sangre que vertemos merece el sacrificio del carnero. Hoy que los empresarios pretenden hacer a los calvos cortes de pelo. Hoy que del aliento de los poderosos emana Zyklon B y genocidio obrero. Hoy, espero.

Apretando

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Apretando, apretando, jodiendo, que es Gerundino, no Jacobino. Esos no, que esos eran los malos. Venga a guillotinar cogotes. (Nunca de merluza.) ¿O eran los Girondinos? Mecachiiiis. Mi cultura hace aguas. Desde hace algún tiempo. Como dijo Vázquez Montalbán, hasta los treinta años no es necesario tener memoria. Luego sí, o te vuelves un enano. Un enano intelectual. El saber es limitado, pero el desaprender nunca descansa hasta habernos enterrado. A partir de ahí, poca cosa. Apenas conocemos cabello, uñas y gusanos. Qué filantrópicos ellos. ¡Qué insigne trabajo! ¡Remordedores de conciencia en descomposición! Haciendo aguas. Ella sí que hace aguas. Me acomodo en la balsa trémula. Mi remo de ingle en su piélago ahumado. Qué bonito es el amor. Cuando se hace. Con uno mismo o contra el infeliz de al lado. Apretar, apretar. Bombear. Empotrar. Sexo. Sexo a raudales. Uno de los dos pretextos para seguir vivos. El otro, La muerte. Ella gime. Yo soy fuerte. Por un instante leve. Por un dejarse ...

Mi coño de la guarda

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Lámeme. Lámeme esta noche y no vuelvas. Ojos como escarpias. Dedos arteros sisando la tibieza del cuerpo. Como la cellisca a la dermis de un cisne en invierno. Aquella puta. Mi puta ovárica: mi coño cosmológico. Mi musa. Una balsa de humanidad entre tanto esperpento. Entre tanto circo. Entre tanto cuento. Poesía eran los contornos al viento de su vestido. Tenía un coño como el Hermitage. De dominio público. Era la feminidad misma. Años luz del engendro sintético ese de Carrie Bradshaw. El desierto del Fez aún anda sacudido por las alucinaciones que produjo su radiante cuerpo en la mirada de los Bereberes perdidos. El estanque sinuoso de su cintura. El oasis fértil de su ternura en un mundo desvalijado por cuervos y políticos: economistas del descuido. Ella conocía la verdad: lo esencial es invisible a los ojos. Lo esencial está en el interior. De los calzoncillos. De la billetera: del estiércol. Lo más bonito de las personas está en su interior. Quizá esa frase fue suya. O de Jack el D...

Son demonios tus ojos

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"Son demonios tus ojos. Con los que escribes." Eso decía el parco mensaje de Facebook. Y nada más. No conocía al destinatario. Un comunicado extraño. Un nombre ajeno. El rostro de un tío. Uno cualquiera. Uno hueco. Sintético: glacial. Transmisor de un invierno interminable, azul polietileno. Pasado ónice, menfita, ágata: corazón exprimido. Tal vez fuera un maricón, se dijo. Tal vez fantasee con que nos hagamos pajas algún día el uno al otro, junto al fuego, sobre una tupida alfombra de pelo, en alguna casa rural con encanto neutrino. Pajas laxas. Repletas de cariño. En una postal de ensueño mientras afuera nieva y escarban los animalillos: mientras son devorados. Por el frío. Sí. Probablemente alguien que se expresara así, con poesía nauseabunda que afloraba como roña debajo de las uñas, supiera más de una anécdota con pollas que poder contar a aquellos nietos que nunca tendría. También tenía una solicitud de amistad del desconocido. "_____ quiere ser su amigo en Faceboo...

Aletas y carracas: binomio satánico

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Mientras yo me remojaba decidido surcando las frías agüitas oceánicas, libre como un pajarraco en un vertedero, suelto como un estómago diarréico, algunas parejas de mediana edad, sus críos llorones y más de un viejales de nívea orografía dérmica, se lo pensaban muy mucho. Bueno, los niños no se lo pensaban. Más bien eran sus padres, desconfiados, los que no lo tenían muy claro. Que si aguas profundas. Que si qué miedo, que no se ve el fondo. Que si está muy fría. Que si me mojo el moño. Que si nos dicen "no se alejen mucho de la embarcación" por algo será. Que si algún depredador marino suelto y adiós al invento. Joder con los miedos. Es lo que tiene el pacífico, señores: te zambulles o no. Es lo que tiene la vida: te mojas o no. Y la gente tiene infinitos asuntos de qué preocuparse. No pueden permitirse la asunción de muchos riesgos. Hipotecas. Letras del coche. Sanguijuelas a su cargo. Paquetes de viajes transoceánicos en modalidad de pago aplazado. Dolores de muelas. Dolo...

Sólo lo entienden los muertos

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Oh sí, nena. Serás una mujer pronto. Miro tu culo de mal asiento. En los callejones, en los centros comerciales, en la cafetería, en el metro. Todas son una porque uno mismo es el deseo. La belleza, gran invento. Ellas: ella. Una efigie escultural, símbolo del esplendoroso pasado mesopotámico perdido. Una bomba de relojería auspiciada en el alicatado del rostro maestro. En la sinuosidad del aspídico contorno. Estás inmersa en la flor de todo, en la odiosa supremacía de lo perfecto. Acaparas la brutal belleza, la detienes en el tumulto de la eternidad, como un oasis en medio de este cráter infecto en el que nos ajetreamos. Tienes eso. Eso que tan episódico resulta, que tan pronto se desvanece, como la creencia de un futuro en nuestras manos. Al menos eso te pertenece. Dure lo que dure. ¿Y nosotros, el resto, qué cojones tenemos? ¿Qué nos queda? los demás nos debatimos en un medio hostil. Decadente por aburrimiento. El común de los mortales ofrecemos ordinariez: una picha de ocasión. Sie...

Si te paras a pensarlo

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Qué wena está esta tía. ¿Será un dibujo? Me la raspa. Leo el periódico. Me aburro. Estoy resacoso (vaya novedad). Soy oficinista. De baja extracción laboral. Mínima responsabilidad. Máxima ociosidad. Algo habrá que hacer para llenar las horas. No puede uno matarse a pajas en los urinarios. Todo tiene un límite. Una o dos peras como mucho y ya se está servido. Salvo que seas un jodido babuino, que no es mi caso. Y aún así, es triste tocarse el ukelele en un cubículo de 1x1,50 a la espera de que el esperma transmute en trascendencia. No nos engañemos. No suele ocurrir. Noticias. Novedades. Leamos el truño de periódico gratuito. "Secuestran a dos cooperantes españolas tras un tiroteo en Kenia". Es lo que tiene ser cooperante. El mundo está lleno de buenas personas y mira cómo está el mundo. Ayuda a tu prójimo y el prójimo te lo recompensará cagándote en la cara. Es triste pero es así. El altruismo es una modalidad de conducta humana infinitamente menor numéricamente que el egoís...

Sentado en la calle solo y llovía

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Sentado en la calle solo y llovía. No sabía en qué pensar, aunque, naturalmente, pensamos todo el tiempo, un poco por defecto. Aunque no lo pretendamos, cuando no vegetamos. Recordaba algunas mujeres extrañas a las que había mirado a la cara por la parte de las raíces. Cómo alguien que un día te gustó puede volverse con el tiempo desagradable a tus mismos ojos. Cómo empezó a apretar la lluvia. Cómo empezó a oscurecerse el vacío de las horas yertas. El pavimento aún no sabe hacer compañía. El asfalto nunca conoció el calor que vierten unos senos sobre la faz de un sediento. Intenté meterme por un callejón para evitar el naufragio. Al pasadizo daban algunas salidas de cocinas y comercios. Olía a de todo a un tiempo, y la miscelánea no confluía en algo muy agradable. Además, casi siempre se puede hallar detrás de toda industria o negocio el hedor humano que subyace. Cuando alguna vez entraba en unos baños públicos, los de algún edificio, solía recibir esa vaharada como a cisterna. Como a ...

Como todos vosotros

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Existía. Ezcribía. Su vida no estaba bien ni mal. Su vida era un islote en el desierto. Un sofá desvencijado en una cuneta. Un rapaz bulímico. Linotipia de hastío. Adenoides en las fosas oscuras que sustentan la podredumbre interior. Su vida podía decaer y alzarse como un globo recién abierto. Su vida a veces era una rara gema de valor incalculable. A veces era una puta mierda. Se levantó escuchando Light My Fire. The Doors sí que sabían. Jimmy sí que sabía. Divertirse. Excederse. Consumirse. Drogas. Alcohol. Putas. Excesos. Más drogas. Más putas. Mamada en el baño. Coca entre las sábanas. Ácido lisérgico para digresionar la monotonía. Dormir la mona en un seto en Santa Mónica. Y un buen día, ups, se me fue la mano. Cosas que pasan. En realidad, todo da un poco igual. Tarde o temprano se jode el invento. Fuerza los límites. Exprime toda la pulpa de la vida, drena todo el jugo que pueda proporcionarte. No fuimos diseñados para vivir ochenta años. Hemos trascendido a nuestro prop...