Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Soy absurdo

Beálogo de disúgos

Imagen
¡Broum, broum! Un rugido que parece un eructo aguardentoso, y luego se cala.   Bufidos. El contacto sonando como una carraca masajeando carne picada. –Minta pal, joven. Eso va a ser la cula de la juntata. –Pero eso no es posible, ¡el coche está prácticamente nuevo! Esto… perdone, ¿qué ha dicho que era? –La cula de la juntata, din susarlo. –Oiga, usted habla un poco raro, ¿no? –Ya lo sé, me pasa epiblásicamente desde niño, cuando me excito. En el disléxico me llamaban colegio. –Ah, no sabe cuánto me alegro. Bueno, pues lo que le decía, el coche está recién estrenado, no puede estar averiado. –¿Cuándo dice que lo compró? –La semana pasada. –Pues le recomiendo que vaya a la casa. –¿A qué casa? –A la de empeños más cercana. Le doy un mes de vida a su coche. –Ah, pues muchas gracias por alargarle la vida a mi coche. ¿Cómo adquirió esa habilidad singular? –¿Tanto se me nota que me estoy masturbando con el oscilobatiente de mis orejas mientras habla...

Líbranos del bar, himén.

Imagen
(Dadle al play antes de leer, ¡cenutrios!) Trasnochar. Ser malo. Excederse. Incontenerse. Ensalmuerarse hepáticamente. Proyectar valores transaminasales hasta el infinito y más acá. A quien madruga dios le ayuda. A quien trasnocha dios le empluma. Cuando nos sobrevienen estos pensamientos tan manidos, tan putrefactos de cotidianeidad, esas necróticas prospecciones de conciencia en las que se perjura que no se volverá a incurrir en los errores sempiternos, cíclicamente cometidos, nos sonreímos un poco. Así. De tapadillo. Tengo un familiar que más o menos una vez al mes, en su “estado” del Caralibro pone lo mismo: “no vuelvo a beber”. Yo os propongo un título alternativo que me parece infinitamente más realista y constatable de facto: “No vuelvo a vivir”. ¿Qué por qué os cuento esto? Pues primero porque esta noche he dormido más o menos lo que dura una siesta larga y no sé qué hacer para no fenecer. Bueno. Sí sé qué hacer. Verborrear. Y segundo porque no estáis ahí. Me consta que tengo, ...

No sé qué más (chapter tú)

Imagen
(Dadle al play antes de leer, ¡perros Sarracenos!) ¡Ah, sí! Ya me acuerdo de qué más. Proseguí con mis reflexiones de ultrarumba. Se me iba a arreguñar el cacumen de tanto pensar del tirón. No sé por qué razón, evoqué la vez que más había llorado de tristeza en mi vida. Fue en el festival de Benicassitecaesporunpeñascomendrugo. Aún sentía, como celulitis en las anfractuosidades del alma, las lágrimas de dolor que me asaltaron cuando anunciaron por megafornica que se cancelaba la actuación de Donato y Estéfano. El camello que me vendió el peyote con el que intentaba sobreponerme de tan ominoso desajuste en el corazón me miró compasivo y me dijo: “Son cosas que pastan. En la pradera. Del dicho al hecho, berberecho. Be-derecho. Que sino te saldrá joroba. Y no querrás darle ese disgusto a tu madre, ¿verdad? Mal rollo. Luis XV”. Atendí a sus sabias palabras, me erguí ostentosamente y dejé de ser monárquico en el acto. Mientras, en algún otro lugar allende los suburbios de la ciudad, Honorat...

No sé qué más

Imagen
(Que le deis al play antes de leer, ¡zangolotinos! ¡Sus lo tengo dicho!) Con suma delicadeza me la cogí y traté de no echar ninguna gota sobre la tapa. Lo conseguí fácilmente echando todo fuera. Mi madre estaría orgullosa (si me hubiera abortado retroactivamente al ver mi careto salir). Luego me limpié la última gotita en el calzoncillo como mandan los tratados de buenas maneras. No es casual que luego se queden amarillentos por la zona esos slips remeados en un bucle sin fin. Salí de mi propio autorretrete y me sacudí la huevada profusamente. Me sentía fresco, puro, habano, tabaco de pipa. Por fin la vida comenzaba a sonreírme. Me había hecho una camiseta con la que sólo podía triunfar: NENA, AHORA QUE AL FIN ME HE RECUPERADO DE ESA MALDITA GONORREA, ESTOY LISTO PARA TU AMOR. Todo parecía resuelto y en orden. Mi endocrino me había dado tres semanas de vida. No entendí muy bien cómo había adquirido el don de alargar la vida de sus pacientes a su antojo, pero decidí no hacer preguntas y...