E. B. n.º 2, X-1994
—Cariño, tenemos que hablar. Hace tiempo que tenemos que hacerlo. Al menos yo, me apetece. ¿Puedes sentarte? P. —Bueno, a mí me apetece menos todavía, pero tú me importas y lo último que me apetece es que sufras. Me preocupa mucho, créeme. P. —Porque me importas. Porque te quiero. Lo bastante como para ser realmente honesto. P. —Es que a veces me preocupa que puedas sufrir. Y no te lo mereces. Quiero decir que no te mereces sufrir. PP. —Porque, para ser honesto, mi historial no es muy bueno. Casi todas las relaciones íntimas que he tenido con mujeres terminan con ellas sufriendo de alguna manera. Para ser honesto, a veces me preocupa la posibilidad de ser uno de esos tíos que usan a la gente, a las mujeres. Me preocupa a vec… No, joder. Voy a ser honesto contigo porque me preocupas y porque te lo mereces. Cariño, mi historial de relaciones es el de un tipo más bien indeseable. Y cada vez más a menu...