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Bukowski y el poder

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" Bueno, dirás, ¿adónde quiero llegar? Pues bien, yo soy un fotógrafo de la vida, no un activista. Pero antes de que te decidas por una Revolución asegúrate de que tienes posibilidades de salir victorioso: con esto, me refiero a un derrocamiento por medio de la violencia. Antes de poder llevar a cabo algo así tiene que haber cierta revolución entre las filas de la Guardia Nacional y la policía. Si eso no está ocurriendo en absoluto, entonces lo tienes que hacer en las urnas. Y tus posibilidades ya te las arrebataron ambos Kennedys. A estas alturas hay demasiada gente que teme por su empleo, hay demasiada que compra coches, teles, casas, educaciones a crédito. El crédito, la propiedad y la jornada de 8 horas son grandes amigos de la clase dirigente. Si tienes que comprar algo, paga al contado, y compra sólo cosas de valor; nada de chucherías ni artilugios. Todo lo que poseas tiene que caber en una maleta; entonces tu mente será libre. Y antes de enfrentarte a las tropas en la calle...

Callar

Callar puede ser una música, una melodía diferente, que se borda con hilos de ausencia sobre el revés de un extraño tejido. Roberto Juarroz

Segunda vuelta

Podemos conducir tan de prisa que ni las penas ni los días puedan seguirnos, pero nos los encontraremos todos juntos en la segunda vuelta.

Héroes, de Ray Loriga

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Por alguna razón recuerdo mis buenas jugadas con mucha más intensidad que mis malas jugadas. Algunos podrán decir que el fútbol no es tan importante, pero yo puedo decir que Dios no es tan importante y que nadie que sepa joder como es debido sabe qué coño es el producto interior bruto. Con respecto a esto todas las mujeres saben que los vagabundos joden mejor que los hombres de provecho. También conviene decir que no todas las mujeres joden tan maravillosamente como todas las mujeres se creen que joden, y que su gran palacio-tesoro-agujero del coño puede ser tan aburrido como un campeonato de petanca amañado y que de hecho muchas veces lo es. Las mujeres como todas las razas circunstancialmente inferiores han desarrollado un orgullo desmedido y algunas esconden sus coños en el bosque como si fueran cepos y se creen de verdad que cualquier animal de tres patas se va a dejar alguna entre sus dientes. Pocas mujeres saben que sus coños pueden resultar tan tristes como nuestras pollas y que...

Pero la literatura

"Pero la literatura no es sino la forma lírica y adivinatoria de la verdad". Francisco Umbral.

Mientras haya un escalón por debajo

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Un currito público coge gripe. Cuando va a comprar antigripales le pretenden clavar seis pavos por la caja. Decide no pagarlos y por ello se pasa más días enfermo en la cama, con lo que le descuentan más días del salario por estar de baja. Con lo cual, llega un momento en que, si la convalecencia es prolongada, no le sale a cuenta estar enfermo. ¿Qué hacer? Se me ocurre que pondríamos las cosas mucho más sencillas a nuestros responsables gobernantes si decidiéramos suicidarnos para eliminar el coste que suponemos al Estado. Viene a mí esa imagen de documental, hordas de ratas saltando desde lo alto de un risco, exterminándose en grupo ante la inminencia de la catástrofe para la especie. Pues nosotros igual, con serenidad de espíritu, marchando alegres hacia el precipicio. Salvo por un pequeño detalle. Si dejamos de existir, es evidente que dejamos de suponer un coste en muchas partidas, pero, ¿a quién le iban van a chupar la sangre -si desaparecemos- para costear la nacionalización de ...

Callar

De mi afición a callar proviene el desagrado que me causan las personas -se cuentan por millares- que sin tener nada que decir, siempre están hablando. Esto me apartó de las “peñas de café”, con ínfulas de cátedra, a donde acuden los artistas jóvenes ganosos de renombre, y me impidió buscar el favor de la crítica. Aunque enamorado de la gloria, nunca concurrí a ningún certamen, ni pensé jamás en alcanzar el Premio Nobel, ni solicité el honor de figurar en las Enciclopedias. Retraimiento que no achaco a timidez, ni a orgullo, sino al intocabe respeto que me debo a mí mismo. Eduardo Zamacois, 1964