Por eso yo ahora, escribo.
Bueno, hay que escribir todo el tiempo, supongo. ¿Eso dicen, no? Y cuando no escribes, leer como un poseso. De todo, ansiosamente. No parar. Y más o menos así, si hay algo de talento en tu interior, acabas consiguiendo algo. Necesitas escribir mil páginas para sacar una primera página buena, algo así decía Balzac, creo. Me da pereza buscar la cita concreta. Y después de todo ese esfuerzo te das cuenta de que hay tíos con un talento que deja tus relatitos y escritos a la altura del betún. Escritores que describen cómo se mesan el ojete una desabrida mañana de enero y consiguen que llore un diputado o que una novicia deje los hábitos para hacerse felatriz de cine (X). Luego te dices a ti mismo “voy a apuntar más abajo. Vamos a tratar de emular a alguien con un estilo más accesible: pongamos Bukowski, Carver”. Y luego resulta que no es tan fácil y a ese escrito autocopiativístico le falta el alma que ponían esos otros escritores con su estilo eficazmente minimalista y directo. O su senti...