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Mostrando entradas de marzo, 2011

Cortarse el nabo

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"¿Qué hay más allá de esta ventana, cubierta de gotas y vapor de vacío?" -se dijo. Sintiendo el vano envés del ancho mundo, la sima que apresa por los huevos al que pretende soslayar la tristeza y la ración de soledad que nos ha sido asignada, decidió que ya no quería seguir intentándolo. Para qué tanto amor. Para qué tantos amigos. Para qué tantos proyectos. Para qué tantas esperanzas. Para qué esa eterna búsqueda. Nuestra vida como macabro juego de apilar pedazos de lo que ya no podremos reconstruir. Venimos solos y nos marchamos más solos todavía. La clave consiste en aceptar esto y no perder las ganas de seguir apostando. Su corazón había dejado de luchar, acaso de palpitar, como vagina triste sobreexplotada de meretriz recental. Que la vida carezca de sentido es lo que hace que podamos elegir seguir vivos. Suspiró. Sin quererlo, una lágrima rodó por su barba de oso en extinción, cercado por una civilización agotada, que moriría matando. Recordó el sol de otoño, cuando p...

CENTENARIO DE EMIL CIORAN (1911-1995)

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"Un hombre asombrado... y asombroso". Por Fernando Savater. He tardado 16 años en visitar la tumba de Cioran en el cementerio de Montparnasse. Aunque soy pasablemente fetichista y no me disgustan los cementerios, siempre que sea para estancias breves, las tumbas por las que siento más afición son las de ilustres desconocidos: es decir, autores cuyas creaciones he frecuentado mucho pero a los que no conocí personalmente o apenas traté. En el camposanto de Montparnasse hay bastantes de ellos: Sartre y Simone de Beauvoir, Julio Cortázar y por encima de todos, Baudelaire. Pero en el caso de aquellos de quienes me he considerado amigo, soy más esquivo. Quizá por lo de que a los seres queridos uno los lleva enterrados dentro y todas esas cosas. Cioran murió un 21 de junio, día de mi cumpleaños. Un par de años después desapareció también su maravillosa compañera Simone Boué, ahogada en la playa de Dieppe. Me es imposible decir a cuál de los dos recuerdo con mayor afecto. Ambos de...

Emil Cioran, 1911-1995 1/5

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Sin tener por qué

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En estos tiempos de decadencia, el amor es lo único importante. ¡Lleguemos juntos, vida! Dos viejos amigos sentados. Aniceto y Siracuso. Charlando a ratos. A ratos callando. Mirando por la ventana. Otro atardecer gris. Gris pelusa; gris fracaso. Mierda de expectativas de vida no alcanzadas. Siempre es lo mismo. Plano cenital. Zoom acercándose. Primer plano de uno de ellos. Mirando a las Batuecas. Relajado. Esparcido en el sofá. Chupando de un bote de cerveza. Eructando de cuando en cuando, desdeñosamente. Comienza a sentirse incómodo con algún aspecto de la humanidad. Lo expresa. –Joder, Aniceto, estoy asqueado de veras. El panorama que se avecina es negro-ojete-de-babuino. Esta sociedad se está deshumanizando y echándose a perder a un ritmo vertiginoso. Como dijo un sabio, dentro de doscientos años ya no habrá más hombres y mujeres: solo habrá gilipollas. –Talmente de acuerdo, tunante. –No sé, tío, hay como una progresiva tendencia a la transitoriedad de los vínculos humanos, cada vez...

Haga-kaka Blues (II)

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Tadao y los sueños. Tadao y el subconsciente: Tadao, el inconsciente. Tadao es partícipe de sueños atribulados, de situaciones dramáticas, de intensas emociones. Protagoniza intrépidas aventuras. Desflora hermosísimas chinchillas pardas de aterciopelados pelajes entre sábanas de espuma en el transcurso de orgías tardoromanas. En ocasiones siente terror. Otras veces se enfrenta al tedio del tiempo ingrávido que no transcurre, cuando padecemos vigilias infinitas que parecen nunca retrotraernos de nuevo a la vida. Tadao tiene un sueño. En él descubre que no es valiente. Los sueños son útiles. Desnudan a uno de su epidermis de mentiras. Nuestro inconsciente no engaña. Somos nosotros en esencia pura, sin el embozo del autoengaño consciente tantas veces encubridor de la verdad incómoda, sonrojante. En el sueño, él y algunos amigos están en una especie de zona de campo, entre urbanizaciones alejadas de la conurbación metropolitana de Tokio. Pasan el día al aire libre. Corretean. No se sabe qu...

"El mundo no funcionaría sin política".

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Entrevista a Federico Luppi para el diario Público. Federico Luppi (Ramallo, Argentina, 1936) suena tan convincente como sus personajes. Alto, elegante y franco, el actor argentino regresó a España para presentar Cuestión de principios, su segunda película con Rodrigo Grande, que se estrena hoy y en la que interpreta a un contable de clase media que al final de su vida laboral afronta algunos dilemas. Achaques que el viejo Castilla, con rígido narcisismo y lubricante demagogia, convierte en ejemplares problemas de la humanidad. Se resumen en este: ¿hay cosas que no se compran con dinero? La presencia de Luppi, sin embargo, le da un espejismo de legitimidad al personaje. Como él mismo dice, una película no te ayuda a hacer la siguiente. Pero puede convertirse en un lastre. Cuestión de principios' atañe sobre todo a asuntos privados y muy personales. ¿La verdadera política empieza en casa? Inevitablemente. Creo que hay dos cosas que, para mí, ya empiezan a ser principios. Primero: el...

Música triste de la medianoche

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Coches que pasan. Discurren veloces por la autopista, al amparo de la oscuridad. De esta oscuridad tan nuestra. Los veo desde arriba, desde la barandilla del puente, mientras paseo. Me encanta pasear de noche, deambular, merodear de un lado para otro: menudear mi tiempo, la clepsidra inútil de mi vida. Enfundado en mi chupa de cuero. Mis vaqueros oscuros. Las botas altas. Negras. Las botas son importantes. Cuando tantas otras cosas no lo son y creemos que sí. Mientras caen gotas de lluvia dispersas. Mientras la gente destroza sus vidas en habitaciones conyugales de fraternidad irrespirable. Me río de todos ellos. Amargamente. Cuadrilla de idiotas reproduciendo esquemas predeterminados en sus cerebros hipotróficos. El burro y la zanahoria. El galgo esprintando tras un conejo de peluche asido a un hierro. La gente corre. No sabe hacia adonde pero corre. Como pomos sin cabeza. Catarsis de posmodernidad. Por eso las enfermedades modernas son la ansiedad y la depresión. Porque ya nadie sabe...

¡¡El divertido juego de la especulación económica!!

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EL PERVERSO JUEGO DEL RESCATE , por Ana Flores. Los países de Europa se endeudan para salir de la crisis que creó la banca. La banca compra los títulos de deuda. Los países tienen problemas porque la banca cada vez exige mayor interés para seguir comprando la deuda. Y cuando el precio exigido se hace insoportable, la solución de Europa es usar dinero público a fondo común para prestarlo al país con problemas. Así ese país puede devolverlo a la banca. El rescate es siempre a cambio de fuertes condiciones no sólo para el rescatado, también para todo aquel al que se señale como próximo en caer. Recortes de presupuestos, de cobertura al desempleo y el último invento francoalemán: desligar salarios e IPC. Pero ¿qué rescate es este que después de producirse hace que a Irlanda se le exijan dos puntos porcentuales más de interés por su deuda que antes de ser salvada? ¿Qué medida es esta que permite que la deuda griega sea calificada como bono basura por una agencia de rating casi un año despué...

Haga-kaka Blues

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(Dale al play, así te ambientas, cacaseno!) La luna llena irradiaba su suave luz en el interior del pequeño apartamento de la prefectura de Haga-kaka donde el joven Tadao Gustiko se aliviaba penetrando a una rebanada de tofu. La textura suave y tersa del alimento le procuraba intensos momentos de placer al avezado onanista. Además, ahorraba una barbaridad en papel higiénico post-tocamental y cuando luego reutilizaba el tofu en ensaladas y guisos, la textura cremosa y singularmente tierna que éste adquiría, merecía encendidos comentarios de elogio por parte de las visitas que eran invitadas a cenar. Tadao observó su acostumbrado ritual. Terminó el acto con júbilo escrotal, extrajo con sumo cuidado su pene del sicalíptico, nutritivo alimento, para no verter nada. Envolvió el tofu con papel de estaño y lo guardó en su respectiva balda de la nevera. ¡Qué bonito era el amor… cuando se practicaba! Concluido el proceso seminal, siempre asaltaba a nuestro protagonista como un leve mohín de tr...